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La nueva sofisticación en interiores: Cuadros apoyados

Por Redacción

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Durante décadas, colgar cuadros fue un gesto casi automático en la decoración del hogar. Sin embargo, esa costumbre está cambiando. Hoy, la tendencia apunta a eliminar el taladro y apostar por una forma más libre de mostrar el arte: los cuadros ya no se cuelgan, se apoyan.

Del muro perforado a la pared como fondo

En lugar de colgar, interioristas y estilistas optan por apoyar láminas y marcos directamente sobre muebles, estanterías, consolas o incluso en el suelo. De este modo, la pared deja de ser un soporte fijo y se convierte en un simple telón de fondo, limpio y sin perforaciones.

Una tendencia marcada por la flexibilidad

Por un lado, esta forma de decorar permite cambiar la composición con facilidad, sin herramientas ni obras. Por otro, responde a un estilo de vida más dinámico, donde los espacios se transforman con frecuencia. Así, mover, sustituir o reorganizar los cuadros se vuelve sencillo e inmediato.

Además, una estética más relajada

Apoyar los cuadros aporta una imagen menos rígida y más natural. Las composiciones resultan deliberadamente imperfectas, con superposiciones y distintos tamaños que refuerzan un aire artístico y contemporáneo. En consecuencia, el conjunto transmite cercanía y personalidad, alejándose de la simetría tradicional.

Una solución ideal para viviendas en alquiler

Asimismo, esta tendencia encaja especialmente bien en pisos de alquiler, donde no se permite perforar paredes. Apoyar los cuadros evita reparaciones posteriores y mantiene intactas las superficies, sin renunciar al carácter decorativo del espacio.

El arte como elemento vivo

En definitiva, la tendencia de decir “no al taladro” redefine la relación con el arte en casa. Los cuadros dejan de ser elementos fijos para convertirse en piezas móviles, que evolucionan con el espacio y el estado de ánimo. Así, decorar ya no implica compromisos permanentes, sino libertad creativa.