El renacer de un legado olfativo icónico
La Maison Balenciaga reafirma su visión creativa y su herencia histórica con la presentación de la renovada Balenciaga Parfums, una colección que eleva la perfumería al nivel de expresión artística. Este relanzamiento supone un regreso meditado y sofisticado al universo sensorial de la casa, reinterpretando su legado desde una mirada contemporánea y profundamente ligada a la alta costura.
Un diálogo entre historia y modernidad
El proyecto encuentra su origen en Le Dix, el primer perfume creado por Cristóbal Balenciaga en 1947. A partir de este hito fundacional, la maison ha emprendido un exhaustivo trabajo de archivo que ha permitido recuperar el frasco original, hoy reinterpretado con absoluta fidelidad. Así, los nuevos envases —recargables, escultóricos y coronados por un tapón esférico de vidrio— se convierten en objetos de deseo que encapsulan memoria y vanguardia a partes iguales.
Una colección concebida como manifiesto creativo
La renovada Balenciaga Parfums se articula en torno a diez fragancias independientes, cada una con identidad propia. Lejos de una lectura convencional, la colección propone un lenguaje olfativo que explora contrastes: fuerza y delicadeza, estructura y emoción, clasicismo y ruptura. Además, las composiciones destacan por el uso de materias primas de alta perfumería, cuidadosamente seleccionadas para construir aromas profundos, duraderos y altamente distintivos.
La perfumería como extensión del universo Balenciaga
De este modo, Balenciaga consolida la perfumería como una prolongación natural de su visión estética. La presentación de la colección en espacios selectos —incluida una boutique dedicada en su histórica dirección parisina— refuerza la experiencia de marca y subraya su posicionamiento dentro del lujo contemporáneo. Por último, esta estrategia acompaña la expansión internacional de la maison en mercados clave, desde Europa hasta Asia y Oriente Medio.
Un nuevo capítulo sensorial
Con la renovada Balenciaga Parfums, la casa no solo recupera una parte esencial de su historia, sino que la proyecta hacia el futuro. Una propuesta que confirma que, en Balenciaga, el lujo no se limita a la forma, sino que también se respira, se recuerda y se siente.
