Una tradición centenaria en el corazón de los Alpes suizos
Cada mes de febrero, el lago congelado de St. Moritz se transforma en un escenario tan insólito como sofisticado. Allí tiene lugar White Turf, una de las competiciones ecuestres más singulares del mundo, donde la velocidad, la tradición y el lujo se funden sobre la nieve en un espectáculo irrepetible.
Celebrado desde 1907, este evento centenario no solo representa una cita deportiva de primer nivel, sino también un símbolo del estilo de vida alpino más exclusivo, atrayendo a una audiencia internacional de alto poder adquisitivo.
Deporte extremo con elegancia absoluta
A lo largo de varios fines de semana de febrero, los mejores purasangres, jinetes y entrenadores europeos compiten en carreras de galope y trote sobre una pista helada perfectamente acondicionada. Sin embargo, el momento más esperado llega con el skijöring, una disciplina única en la que esquiadores profesionales son arrastrados por caballos a gran velocidad, ofreciendo una imagen tan audaz como espectacular.
Así, White Turf eleva la hípica tradicional a una experiencia visual y deportiva sin precedentes, donde cada carrera combina técnica, riesgo y belleza escénica.
Más allá de la competición: un evento social de alto nivel
No obstante, White Turf St. Moritz va mucho más allá del deporte. El evento se ha consolidado como un punto de encuentro imprescindible para la alta sociedad europea, empresarios internacionales, propietarios de caballos y amantes del lujo.
Durante las jornadas, los asistentes disfrutan de hospitality premium, gastronomía gourmet, espacios VIP, música en vivo y activaciones de marcas de lujo, todo ello enmarcado por el paisaje invernal de la Engadina, uno de los enclaves más exclusivos del mundo.
St. Moritz, sinónimo de lujo alpino
En este contexto, St. Moritz refuerza su posición como capital del lujo invernal internacional. White Turf encaja a la perfección en una agenda que combina deporte, moda, arte y lifestyle, convirtiéndose en una cita estratégica para marcas que buscan asociarse con valores como la tradición, la excelencia y la exclusividad.
En definitiva, White Turf St. Moritz no es solo una carrera de caballos sobre la nieve: es una celebración del lujo atemporal, donde el deporte se convierte en un auténtico ritual social sobre hielo.
