El nuevo restaurante impulsado por Santiago Roma y el chef Josep Nicolau reivindica el territorio, el producto y el placer de compartir mesa en pleno centro de Barcelona.
Un proyecto que nace de la amistad
En una ciudad como Barcelona, donde la oferta gastronómica se renueva constantemente, Finorri llega con una propuesta clara: ofrecer una cocina catalana contemporánea que apuesta por la esencia del producto y el respeto por la tradición. Situado a pocos metros del emblemático mercado de La Boquería, el restaurante se presenta como una casa de comidas moderna que rehúye la grandilocuencia para centrarse en lo verdaderamente importante: cocinar bien y crear un espacio donde disfrutar alrededor de la mesa.
El proyecto nace, ante todo, de la amistad entre Santiago Roma y el chef Josep Nicolau. Ambos compartían desde hace años largas sobremesas y conversaciones sobre gastronomía, producto y territorio. Poco a poco, aquellas charlas se transformaron en una idea común: abrir un restaurante que reflejara su manera de entender la cocina catalana actual.
Así, Finorri no surge como un concepto diseñado desde la estrategia o la tendencia del momento. Más bien, nace de una relación personal y de una visión compartida sobre lo que debe ser un restaurante hoy: un lugar honesto, cercano y con identidad.
Una cocina que mira al territorio
Al frente de la cocina está Josep Nicolau, quien lidera una propuesta culinaria basada en el respeto por el producto y la reinterpretación de la tradición catalana. En lugar de buscar elaboraciones excesivamente complejas, el restaurante apuesta por platos reconocibles que evolucionan a partir de la memoria gastronómica del territorio.
De este modo, la carta combina técnicas actuales con recetas profundamente arraigadas en la cocina catalana. Entre las propuestas destacan elaboraciones como la brandada de bacalao gratinada con tomate verde y olivada, las albóndigas de ternera con carrillera de rape o la parpatana de atún rojo con jugo de fricandó y setas de temporada.
Además, algunos platos comienzan ya a convertirse en referentes de la casa, como los macarrones Finorri, una receta que reinterpreta uno de los clásicos más populares de la cocina catalana.
En conjunto, la propuesta busca un equilibrio entre tradición y modernidad. No pretende reinventar la cocina catalana desde la ruptura, sino actualizarla con sensibilidad y respeto.
Un espacio pensado para compartir
El restaurante se ubica en la calle Boqueria, en los bajos del histórico Hotel Condal, en pleno barrio Gótico. Esta localización sitúa a Finorri en uno de los puntos más transitados de Barcelona, rodeado de historia, comercio y turismo.
Sin embargo, el proyecto aspira a ir más allá de la simple ubicación estratégica. La intención es crear un lugar que funcione tanto para visitantes como para barceloneses, recuperando el espíritu de las casas de comida donde el tiempo alrededor de la mesa es tan importante como los propios platos.
Por ello, el espacio ha sido concebido para favorecer una experiencia cercana y relajada. La presencia de una cocina vista y una barra protagonista permite observar el trabajo del equipo mientras se desarrollan los servicios, generando una conexión directa entre sala y cocina.
Un servicio cercano y una bodega con identidad
En la sala, el servicio apuesta por la cercanía y la naturalidad. La idea es acompañar al comensal sin excesos formales, pero manteniendo el cuidado y la atención que requiere una experiencia gastronómica completa.
La propuesta líquida sigue la misma filosofía. La carta de vinos pone el foco en pequeñas bodegas y proyectos familiares, priorizando vinos que reflejan el carácter de su territorio. De esta manera, cada botella busca complementar la cocina de Finorri y reforzar su vínculo con el producto local.
Asimismo, la selección incluye referencias catalanas, nacionales e internacionales, lo que permite construir maridajes equilibrados y accesibles para distintos perfiles de comensales.
Tradición catalana en la Barcelona actual
En los últimos años, Barcelona ha visto cómo proliferan conceptos gastronómicos internacionales y propuestas de cocina global. Frente a esta tendencia, Finorri se suma a un movimiento que reivindica la cocina de territorio como parte fundamental de la identidad culinaria de la ciudad.
En este sentido, el restaurante apuesta por recuperar recetas y sabores tradicionales sin caer en la nostalgia. Al contrario, su objetivo es demostrar que la cocina catalana puede evolucionar y mantenerse vigente si se trabaja con producto, técnica y sensibilidad contemporánea.
Así, Finorri se presenta como algo más que un nuevo restaurante en el centro de Barcelona. Es, sobre todo, un proyecto que busca reconectar con la esencia de la gastronomía catalana: producto, tradición y el placer de compartir mesa.