Un abrazo de arena y mar
En el extremo noroeste de Cornualles, Inglaterra, se abre la Bahía de St Ives, un semicírculo perfecto de playas doradas y aguas turquesa que ha cautivado durante siglos a pescadores, artistas y viajeros de todo el mundo. Desde el aire, el contraste entre el azul profundo del Atlántico y las dunas que acarician la costa parece sacado de un cuadro impresionista. No es casualidad: St Ives ha sido musa de pintores, escultores y escritores que encontraron aquí un rincón donde el tiempo se mueve a otro ritmo.
Historia y leyenda
El origen del nombre se atribuye a Santa Ia, una joven irlandesa que, según la leyenda, cruzó el mar en una hoja gigante hasta llegar a esta costa, fundando una pequeña capilla que marcaría el inicio del pueblo.
Durante la Edad Media, St Ives prosperó gracias a la pesca de arenques y la minería de estaño. En el siglo XIX, su puerto era uno de los más activos de Inglaterra. Con el declive de estas industrias, el arte y el turismo tomaron el relevo, transformando la economía y el espíritu del lugar.
Arte frente al mar
La luz especial de St Ives, reflejada por el mar y la arena, fue lo que atrajo a los primeros artistas a finales del siglo XIX. Aquí floreció la célebre Escuela de St Ives, con figuras como Barbara Hepworth, cuya casa y jardín de esculturas hoy se pueden visitar, o el ceramista Bernard Leach. La Tate St Ives continúa ese legado con exposiciones que dialogan con el paisaje.
Playas para todos los gustos
En la bahía hay playas para cada tipo de viajero:
- Porthmeor, ideal para surfistas y atardeceres dorados.
- Porthgwidden, pequeña y protegida, perfecta para familias.
- Porthminster, amplia y con restaurantes junto a la arena.
- Gwithian Towans y Godrevy, salvajes y abiertas al viento, donde es posible avistar focas y delfines.

En 2024, la zona de Towans fue elegida Playa del Año por The Times gracias a su limpieza, calidad del agua y su entorno natural sin masificaciones.
Cómo llegar
St Ives se conecta con el resto del país por la pintoresca St Ives Bay Line, un tren que recorre en apenas 12 minutos el tramo entre St Erth y la bahía, ofreciendo vistas espectaculares del mar. También es posible llegar en coche, aunque el tráfico y las estrechas calles del centro aconsejan aparcar en las afueras y usar los servicios de park & ride.
Dónde dormir
Las opciones de alojamiento son variadas:
- Harbour Hotel & Spa: lujo con vistas directas al mar.
- Boskerris Hotel: boutique moderno con encanto.
- Three Mile Beach Houses: casas privadas en las dunas de Gwithian, con jacuzzi y experiencias gastronómicas exclusivas.
- Opciones más asequibles como The Mustard Tree o Ocean House ofrecen comodidad y buena ubicación sin romper el presupuesto.
Vida local y retos
El turismo ha sido una bendición y un desafío. Durante el verano, la población se multiplica, y el aumento de segundas residencias ha encarecido la vida para los residentes. Aun así, St Ives mantiene su esencia: calles empedradas, galerías independientes, cafés con aroma a scones recién horneados y el rumor constante de las olas.
Consejos para el viajero
- Mejor época: De mayo a septiembre, cuando el clima es más estable.
- Qué llevar: Calzado cómodo para explorar senderos costeros y un cortavientos para los días frescos.
- Imprescindibles: Probar el fish and chips en el puerto, recorrer el South West Coast Path, y reservar tiempo para una puesta de sol sobre Porthmeor Beach.
La Bahía de St Ives no es solo un destino: es una experiencia sensorial. El olor a salitre, la luz cambiante, el calor suave del sol atlántico y el murmullo del oleaje se combinan para crear un lugar que invita tanto al descanso como a la inspiración. Ya sea para una escapada romántica, unas vacaciones en familia o una búsqueda creativa, este rincón de Cornualles sigue siendo un secreto a voces… y un paraíso que merece ser vivido.