Mantener la glucosa en sangre en niveles estables es clave para la salud y el bienestar diario. No solo afecta a personas con diabetes, sino también a quienes experimentan cansancio, hambre constante o cambios de humor. Así lo explica la nutricionista clínica Laura Martínez, que destaca la importancia de una alimentación equilibrada para evitar picos de azúcar.
Cuando se consumen alimentos ricos en azúcares simples o harinas refinadas, la glucosa sube rápidamente y después desciende con la misma rapidez. Este proceso provoca fatiga, mayor apetito y, a largo plazo, problemas metabólicos.
Según la experta, la clave está en priorizar verduras, proteínas de calidad y grasas saludables. Además, los carbohidratos complejos como las legumbres o los cereales integrales ayudan a que el azúcar se absorba de forma más lenta.
La fibra es esencial para mantener la glucosa estable, ya que ralentiza la absorción del azúcar y prolonga la sensación de saciedad. Por este motivo, se recomienda incluir frutas enteras, verduras y cereales integrales en el día a día.
La nutricionista aconseja reducir el consumo de bollería, refrescos, dulces y productos ultraprocesados, ya que elevan rápidamente la glucosa y aportan pocos nutrientes.
