Un aniversario que mira al pasado sin nostalgia
Cien años después de su creación original, el sillón Bibendum regresa al primer plano del diseño contemporáneo con motivo de su centenario. Concebido en 1926 por la diseñadora irlandesa Eileen Gray, este asiento escultórico se presenta ahora en una edición conmemorativa numerada y producida en cantidades extremadamente reducidas, reafirmando su estatus como pieza de colección y objeto de deseo en el universo del lujo.
Lejos de ser una simple reedición, la llamada Centenary Edition se plantea como un homenaje reflexivo a una obra que no solo definió una época, sino que continúa dialogando con el presente desde la modernidad, la ironía y la sofisticación.
El origen de una forma radical
Para entender el alcance del Bibendum es necesario volver al contexto de su nacimiento. En pleno auge del movimiento moderno, Eileen Gray propuso una alternativa audaz a los asientos rígidos y funcionalistas que dominaban el discurso arquitectónico de la época. El Bibendum, con su respaldo formado por cilindros acolchados superpuestos y su estructura de tubo de acero, rompía con la severidad dominante y apostaba por el confort sin renunciar a una fuerte identidad visual.
El nombre, inspirado en el muñeco de Michelin, añadía una capa de humor inesperado a una pieza que ya era provocadora por sí misma. De este modo, Gray introdujo una lectura lúdica y casi subversiva dentro del diseño de alta gama, anticipándose a debates que hoy siguen plenamente vigentes.
Con motivo de su centenario, Aram y ClassiCon han producido una edición limitada a solo 100 ejemplares, cada uno numerado individualmente. Esta serie especial se distingue por una cuidada selección de materiales y acabados que refuerzan su carácter excepcional.
La tapicería se realiza en piel nubuck en tono dorado, un material elegido tanto por su suavidad como por la pátina que desarrolla con el paso del tiempo. La estructura tubular, por su parte, presenta un acabado niquelado que aporta profundidad visual y un sutil guiño a los primeros ejemplares históricos.
Además, cada pieza incorpora marcas específicas del aniversario, garantizando su autenticidad y trazabilidad, dos valores esenciales en el mercado del coleccionismo de diseño contemporáneo.
Entre la pieza funcional y el objeto de colección
Sin embargo, el Bibendum no es únicamente un sillón para ser contemplado. Su éxito reside también en su sorprendente comodidad, una cualidad que lo sitúa en un delicado equilibrio entre obra escultórica y mobiliario de uso real. Esta dualidad explica su presencia tanto en museos y colecciones institucionales como en residencias privadas, galerías y hoteles de alto nivel.
En este sentido, la edición centenaria responde a una demanda creciente de objetos que trascienden la moda y se integran en los interiores como declaraciones culturales, más que como simples elementos decorativos.
Eileen Gray y la modernidad que no envejece
A medida que el interés por el diseño del siglo XX se intensifica, la figura de Eileen Gray adquiere una relevancia renovada. Su obra, durante décadas eclipsada, se reconoce hoy como una de las más influyentes y radicales de su tiempo. El Bibendum es, quizá, uno de los mejores ejemplos de esa visión: una pieza que cuestiona jerarquías, introduce ironía y reivindica el placer sensorial en el diseño.
Algunos historiadores han interpretado el sillón como una respuesta irónica al Grand Confort de Le Corbusier, una lectura que refuerza su dimensión crítica y su vigencia intelectual.
Un lujo basado en la rareza y el relato
Finalmente, la edición Centenary del Bibendum encarna una idea de lujo alineada con el presente: menos ostentosa, más consciente y profundamente vinculada al relato. No se trata solo de poseer un objeto bello, sino de formar parte de una historia que combina autoría, legado y edición limitada.
Con solo cien unidades disponibles en todo el mundo, el sillón Bibendum celebra su primer siglo de vida reafirmando algo esencial: hay diseños que no envejecen, simplemente ganan significado con el tiempo.
