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El Thyssen dedica la primera gran retrospectiva a Vilhelm Hammershøi

Por Redacción

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El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta “Hammershøi. El ojo que escucha”, la primera gran retrospectiva en España dedicada al pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), una figura esencial del simbolismo nórdico cuya obra ha sido redescubierta en las últimas décadas por su sorprendente modernidad. La exposición reúne un amplio conjunto de piezas procedentes de colecciones internacionales y propone un recorrido profundo por la trayectoria del artista.

Un maestro del silencio y la luz

En primer lugar, la muestra permite comprender por qué Hammershøi es considerado uno de los creadores más singulares de su tiempo. Sus interiores —habitaciones casi vacías, puertas entreabiertas, figuras femeninas de espaldas— transmiten una atmósfera de quietud que trasciende lo puramente visual.

A diferencia de otros pintores de su época, Hammershøi redujo la paleta cromática a gamas de grises, blancos y tonos apagados. De este modo, convirtió la luz en la auténtica protagonista de sus composiciones. Lejos de la grandilocuencia, su pintura invita a una contemplación pausada, casi introspectiva.

Un recorrido cronológico y temático

Por otro lado, la exposición se articula en distintas secciones que permiten seguir la evolución artística del pintor. Desde sus primeras obras influenciadas por la tradición danesa hasta sus célebres interiores de Strandgade —la vivienda que compartió con su esposa Ida Ilsted—, el visitante descubre cómo su lenguaje plástico se fue depurando con el paso del tiempo.

Asimismo, la muestra incluye paisajes urbanos de Copenhague y retratos que revelan su interés por la arquitectura, la composición geométrica y la repetición de espacios. Estas obras dialogan con la tradición holandesa del siglo XVII, especialmente en el tratamiento de la luz y la atmósfera.

Ida Ilsted: presencia constante

Un elemento fundamental de la retrospectiva es la figura de Ida Ilsted, esposa del artista y modelo recurrente en sus cuadros. Sin embargo, más que un retrato psicológico, Hammershøi parece capturar una presencia silenciosa, casi espectral.

En consecuencia, la exposición subraya cómo la representación femenina en su obra no busca narrar una historia concreta, sino sugerir una emoción contenida, una sensación de intimidad suspendida en el tiempo.

Diálogo con la modernidad

Además, la retrospectiva sitúa a Hammershøi en un contexto más amplio, mostrando cómo su estética anticipa sensibilidades contemporáneas. Su minimalismo formal y su interés por el espacio vacío encuentran eco en corrientes posteriores del siglo XX.

De hecho, muchos críticos consideran que su obra conecta con el cine, la fotografía y la arquitectura moderna por su capacidad de construir atmósferas a partir de la simplicidad compositiva.

Una oportunidad única en Madrid

Finalmente, esta exposición supone una ocasión excepcional para el público español de acercarse a un artista poco representado en las colecciones nacionales. La colaboración con museos y coleccionistas internacionales ha permitido reunir un conjunto significativo de obras que raramente se exhiben juntas.

Con esta propuesta, el Museo Thyssen-Bornemisza refuerza su apuesta por revisar figuras clave de la historia del arte europeo y ofrecer nuevas lecturas sobre artistas cuya relevancia continúa creciendo.