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Jaque a Garry Kasparov

Por Redacción

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Garry Kasparov, nacido el 13 de abril de 1963 en Bakú (entonces parte de la Unión Soviética, hoy Azerbaiyán), es una de las figuras más emblemáticas del ajedrez moderno y un personaje de impacto global más allá del tablero. Hijo de madre armenia y padre judío ruso, comenzó a jugar ajedrez desde muy temprano gracias al impulso de su familia y pronto destacó por su talento prodigioso. Se formó entre los mejores entrenadores de la Escuela de Ajedrez Botvínnik y, con apenas 16 años, ya destacaba en torneos internacionales juveniles, preludio de una carrera extraordinaria.

Kasparov irrumpió en la escena mundial con fuerza cuando se convirtió en 1985, con 22 años, en el campeón del mundo de ajedrez más joven de la historia al derrotar a Anatoli Kárpov, con quien mantuvo una de las rivalidades más intensas del deporte en los años 80 y 90. Permaneció en la cima de la élite mundial durante casi dos décadas, manteniendo el primer puesto del ranking casi continuamente desde mediados de los 80 hasta su retirada del ajedrez competitivo en 2005. Su rating Elo alcanzó 2851 puntos, récord histórico hasta que Magnus Carlsen lo superó en 2013. Además, Kasparov dominó tanto el ajedrez clásico como las variantes modernas de juego y se enfrentó en varias ocasiones a las máquinas de ajedrez más avanzadas de su tiempo, siendo especialmente célebre su match contra la supercomputadora Deep Blue de IBM.

Tras retirarse oficialmente del ajedrez profesional el 10 de marzo de 2005, Kasparov orientó su vida hacia la escritura y la política. Es autor de extensas obras sobre ajedrez, incluyendo la serie My Great Predecessors, que recorre la historia de los campeones mundiales anteriores a él, así como libros sobre estrategia y pensamiento crítico. En el ámbito político, fundó el movimiento United Civil Front y fue miembro de la coalición opositora The Other Russia, enfrentándose a las políticas del gobierno de Vladimir Putin. También se involucró en campañas por los derechos humanos y la democracia, llegando incluso a anunciar su intención de postularse a la presidencia de Rusia en 2007 antes de retirarse de la contienda por motivos que él atribuyó a trabas administrativas.

Desde 2013, Kasparov vive en el exilio, con residencia en Nueva York, y ha desarrollado una intensa actividad como defensor de la democracia y crítico vocal de la administración rusa. Obtuvo también la ciudadanía croata y ha estado al frente de organizaciones como la Renew Democracy Initiative, centrada en la promoción de valores democráticos en Estados Unidos y en el exterior.

La orden de detención en Rusia

En diciembre de 2025, un tribunal de Moscú emitió **una orden de detención **en ausencia contra Kasparov, acusándolo de “apología e incitación al terrorismo”, en el contexto de sus críticas públicas al gobierno ruso y su apoyo al Comité Antibélico de Rusia, un grupo opositor fundado tras la invasión de Ucrania. La medida, dictada por el tribunal del distrito de Zamoskvoretsky, establece que esa orden solo puede ejecutarse si Kasparov pone un pie en territorio ruso o es extraditado, y contempla una posible prisión preventiva de dos meses seguida de una pena que, según la legislación rusa, podría llegar a entre cinco y siete años de cárcel.

Las autoridades rusas han incluido a Kasparov en listas oficiales de “agentes extranjeros”, “extremistas” y “terroristas” en años recientes, acciones que reflejan la intensificación de la presión legal sobre opositores destacados que residen fuera del país. Kasparov ha rechazado estas acusaciones enérgicamente, describiéndolas como intentos de silenciar a quienes se oponen al Kremlin y a la política exterior y de seguridad rusa.

Legado y actualidad

Hoy, Garry Kasparov sigue siendo respetado universalmente como uno de los más grandes jugadores de ajedrez de todos los tiempos, una figura cuya influencia va mucho más allá del juego: es un intelectual público, escritor, activista por la democracia y símbolo de la resistencia a la represión política. Su vida ilustra cómo un campeón deportivo puede transformarse en una voz global para la libertad y la justicia, incluso frente a las adversidades y las amenazas legales de su país de origen.