En un mundo donde la moda rápida amenaza con diluir la identidad de las marcas, Premiata representa una rara avis: una firma que ha sabido crecer sin renunciar a su esencia, reinterpretando la tradición italiana desde una mirada contemporánea y sofisticada. Más que una marca de zapatillas, Premiata es hoy un manifiesto de estilo, artesanía y cultura.
Un legado que nace del cuero y la excelencia
La historia de Premiata se remonta a 1885, cuando la familia Mazza comenzó su andadura en el universo del calzado en la región de Las Marcas, uno de los grandes epicentros históricos del saber hacer italiano. Durante décadas, la firma construyó su reputación como proveedor de calzado clásico de alta calidad, basado en el trabajo artesanal del cuero y en una obsesión casi milimétrica por el detalle.
El punto de inflexión llegó a finales del siglo XX, bajo la dirección creativa de Graziano Mazza, heredero de la tradición familiar y responsable de una transformación audaz: convertir Premiata en una marca capaz de dialogar con la modernidad sin romper con su ADN. Así nacía una nueva visión del lujo, menos ostentosa y más intelectual.
La zapatilla como objeto cultural
Premiata ha elevado la zapatilla a la categoría de objeto de diseño. Cada modelo es el resultado de una combinación precisa entre innovación tecnológica, materiales nobles y una estética reconocible, marcada por contrastes, tipografías gráficas y su inconfundible suela con inscripciones.
Lejos de seguir tendencias efímeras, la marca apuesta por una atemporalidad contemporánea, donde conviven referencias arquitectónicas, arte conceptual y una clara influencia del diseño industrial europeo. El resultado son piezas que funcionan tanto en un entorno urbano sofisticado como en un contexto más relajado, siempre con una elegancia implícita.
Innovación silenciosa, lujo consciente
Uno de los grandes valores diferenciales de Premiata es su apuesta por la innovación discreta. La firma invierte de forma constante en investigación y desarrollo, incorporando suelas ultraligeras, tejidos técnicos de última generación y procesos productivos más sostenibles, sin hacer de ello un discurso grandilocuente.
Este enfoque conecta con una nueva generación de consumidores de lujo: exigentes, informados y sensibles a la calidad real del producto. Premiata no busca llamar la atención; prefiere convencer desde la excelencia.
Un lujo que se reconoce sin logotipo
En un sector cada vez más dominado por el impacto visual y el logotipo evidente, Premiata se posiciona en el territorio del lujo silencioso. Sus zapatillas no necesitan gritar para ser reconocidas. Hablan a quienes saben mirar: al detalle del corte, a la textura del material, al equilibrio cromático.
Este posicionamiento ha convertido a la marca en un referente entre creativos, arquitectos, profesionales del diseño y amantes de la moda que valoran la autenticidad por encima de la moda pasajera.
Presente global, alma italiana
Con presencia en los principales mercados internacionales y en las concept stores más selectas del mundo, Premiata ha logrado una expansión global sin deslocalizar su identidad. La producción sigue profundamente vinculada a Italia, manteniendo vivo un ecosistema artesanal que forma parte de su valor intangible.
Premiata no solo exporta zapatillas; exporta una forma de entender el lujo, donde tradición e innovación conviven en equilibrio.
Caminar con propósito
En definitiva, Premiata es la demostración de que el verdadero lujo no está en lo inmediato, sino en lo duradero. En un mundo acelerado, la marca propone caminar con propósito, con estilo y con conciencia. Y lo hace desde una premisa clara: el futuro del lujo pertenece a quienes saben honrar su pasado sin miedo a reinventarse.
