Un ícono relojero que reinventa la elegancia con innovación tecnológica
En un mundo donde el lujo evoluciona hacia la funcionalidad estética, Rado ha vuelto a marcar el compás del diseño contemporáneo. Su colección True Square, fabricada con cerámica de plasma de alta tecnología, no solo celebra la precisión suiza, sino que, además, redefine la noción de sofisticación silenciosa con una propuesta sólida, ligera y visualmente hipnótica.
Un nuevo capítulo en la historia de la cerámica relojera
Desde sus inicios, Rado ha demostrado una audacia singular al introducir materiales no convencionales en la relojería. Así, cuando la marca presentó la cerámica como alternativa al acero y al oro, marcó un antes y un después. Hoy en día, con la revolucionaria cerámica de plasma, la firma suiza da un paso más allá: transforma polvo blanco en una materia de apariencia metálica, sin rastro alguno de metales en su composición.
Como resultado, el usuario disfruta de una caja monobloque cuadrada, imposible de ignorar y cómoda para el uso diario. Asimismo, ofrece propiedades antialérgicas y una resistencia inigualable a los arañazos. Este avance técnico no solo implica ingeniería de precisión, sino también una profunda sensibilidad estética.
El proceso —que implica la exposición a gases a más de 20.000 °C— transforma la cerámica blanca en una superficie cálida y brillante. En consecuencia, el acabado captura la luz de forma siempre cambiante: nunca se ve igual dos veces. Es, en definitiva, una alquimia moderna para quienes desean relojes que hablen sin gritar.
Diseño suizo con alma urbana
Por otro lado, la colección Rado True Square plasma el equilibrio perfecto entre la tradición técnica y el diseño industrial del siglo XXI. El diseño cuadrado, herencia directa de la línea vintage Diastar, se actualiza con bordes suavemente curvados, esferas esqueletizadas y mecanismos automáticos de alto rendimiento.
De esta manera, cada pieza se convierte en una escultura portátil que revela su alma mecánica sin renunciar a la elegancia. El modelo True Square Skeleton, en particular, se lleva el protagonismo. Con un movimiento automático R808 visible desde ambos lados, una impresionante reserva de marcha de 80 horas y detalles en antracita y oro rosa, se transforma en una pieza de conversación.
En definitiva, es un reloj que no solo mide el tiempo, sino que lo representa con arte.
Lujo consciente: tecnología, durabilidad y bienestar
En la actualidad, el bienestar personal va más allá del cuidado físico o la alimentación. También se refleja en decisiones estéticas y éticas. Por ello, Rado apuesta por una visión del lujo que trasciende el logotipo: una filosofía que integra belleza, tecnología y responsabilidad.
Gracias a la cerámica de plasma —material hipoalergénico, resistente al calor corporal y al sudor— el reloj se convierte en el aliado ideal para climas cálidos y pieles sensibles. El brazalete se ajusta como una segunda piel, y su ligereza permite olvidarse del reloj… hasta que otra persona lo note.
Así, el enfoque técnico-emocional posiciona al True Square como un complemento que encarna valores contemporáneos: durabilidad, diseño intemporal, tecnología silenciosa y comodidad natural. El bienestar, por tanto, ya no se limita a spas y retiros; también se lleva en la muñeca.
Elegancia que desafía el tiempo
En resumen, Rado ha vuelto a demostrar que la innovación no está reñida con la belleza. La colección True Square en cerámica de plasma no es simplemente una apuesta estética: es una declaración de principios.
Por consiguiente, la forma puede evolucionar, los materiales pueden hablar, y el lujo puede sentirse sin recurrir al exceso. Para los amantes de la relojería que buscan piezas que combinen diseño icónico, tecnología de vanguardia y respeto por el bienestar, el True Square es más que un reloj: es una actitud.
Una que perdura, brilla sin ostentar y transforma el paso del tiempo en una experiencia sensorial.