Conducir la Ruta 66 no es simplemente realizar un viaje por carretera; es atravesar la memoria colectiva del automóvil. Desde Chicago hasta Santa Mónica, a lo largo de casi 4.000 kilómetros, la “Mother Road” simboliza la libertad, la expansión hacia el oeste y el nacimiento de la cultura del road trip. Para una publicación de motor, recorrerla supone vivir el coche como herramienta de descubrimiento, pero también como vínculo con la historia.
Planificación: cuándo y cómo hacerlo
Aunque la Ruta 66 original fue desmantelada oficialmente en 1985, gran parte de su trazado histórico se conserva señalizado como Historic Route 66, atravesando ocho estados: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California.
La mejor época para recorrerla es entre mayo y octubre, evitando el frío extremo del invierno en el Medio Oeste y el calor abrasador del desierto de Arizona en pleno verano. Primavera y otoño ofrecen temperaturas más equilibradas y menor saturación turística.
La duración ideal del viaje oscila entre 12 y 15 días, lo que permite recorrer el trayecto sin prisas, con paradas en pueblos históricos y monumentos naturales. Los más entusiastas pueden ampliarlo hasta tres semanas para desvíos hacia parques nacionales como el Gran Cañón o Monument Valley.
Vehículo: el alma del viaje
Aunque puede realizarse con cualquier coche moderno, la experiencia adquiere un carácter especial al volante de un muscle car americano, un descapotable clásico o incluso una Harley-Davidson. En ciudades como Chicago o Los Ángeles existen agencias especializadas en alquiler de vehículos icónicos: Ford Mustang, Chevrolet Camaro o Cadillac clásicos.
Para quienes buscan comodidad y eficiencia, un SUV moderno o un turismo híbrido también resultan opciones prácticas, especialmente en trayectos largos y rectas interminables del desierto.
Visado y documentación
Los ciudadanos españoles y europeos pueden viajar bajo el programa ESTA (Electronic System for Travel Authorization), que permite estancias turísticas de hasta 90 días sin visado tradicional. Es imprescindible solicitar la autorización online con antelación mínima de 72 horas antes del vuelo.
Además, se requiere:
- Pasaporte biométrico en vigor.
- Permiso de conducir nacional (acompañado de Permiso Internacional recomendado).
- Seguro de viaje con cobertura médica amplia, dado el alto coste sanitario en EE. UU.
Alojamiento: del motel clásico al hotel boutique
Uno de los encantos de la Ruta 66 es alojarse en moteles históricos restaurados, auténticos iconos de la cultura automovilística estadounidense. Algunos de los más emblemáticos incluyen:
- The Blue Swallow Motel (Nuevo México), con sus neones originales.
- Wigwam Motel (Arizona), donde se duerme en habitaciones con forma de tipi.
- El Rancho Hotel (Gallup, Nuevo México), vinculado al cine del Oeste.
Las tarifas varían entre 80 y 180 dólares por noche, dependiendo del estado y la temporada. En grandes ciudades como Chicago o Los Ángeles, los precios pueden superar los 250 dólares en hoteles céntricos.
Monumentos y paradas imprescindibles
La Ruta 66 es un museo al aire libre del automóvil y la cultura popular estadounidense. Entre las paradas más destacadas:
- Chicago (Illinois): punto de inicio oficial, junto al cartel histórico en Adams Street.
- Cadillac Ranch (Texas): instalación artística con coches clásicos enterrados en el suelo.
- Petrified Forest National Park (Arizona): paisaje geológico espectacular.
- Seligman (Arizona): uno de los pueblos que preserva la esencia original de la carretera.
- Santa Mónica Pier (California): el icónico final frente al Pacífico.
A lo largo del trayecto abundan gasolineras retro, diners clásicos y museos dedicados al automóvil, como el Route 66 Museum en Clinton (Oklahoma).
Presupuesto orientativo
El coste total del viaje depende del nivel de confort elegido, pero una estimación media para dos personas durante 15 días podría situarse entre:
- Vuelos internacionales: 700–1.200 € por persona.
- Alquiler de vehículo: 60–150 € por día.
- Alojamiento: 100–200 € por noche.
- Combustible y gastos diarios: 30–50 € por día.
En total, el presupuesto medio ronda los 3.000–5.000 euros por persona para una experiencia completa.
La experiencia al volante
Conducir la Ruta 66 es enfrentarse a largas rectas infinitas, pequeños pueblos detenidos en el tiempo y atardeceres rojizos sobre el asfalto caliente. El viaje transcurre entre campos de maíz en Illinois, llanuras abiertas en Oklahoma y paisajes desérticos en Arizona.
La carretera invita a una conducción pausada, disfrutando del sonido del motor y del horizonte abierto. No es un trayecto técnico ni exigente; su magia reside en el ritmo constante y la sensación de libertad. El coche se convierte en compañero de viaje, y cada parada es una postal cinematográfica.
Conclusión: más que una carretera, un símbolo
La Ruta 66 es la encarnación del espíritu automovilístico americano. Más que un itinerario turístico, representa la conexión entre máquina, paisaje y cultura. Planificarla requiere organización y previsión, pero la recompensa es una experiencia difícilmente comparable en el mundo del motor.
Recorrerla es entender por qué el automóvil no es solo un medio de transporte, sino una herramienta de identidad y exploración. En la Ruta 66, el viaje es el destino.