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Spelling Manor: El palacio de Hollywood

Por Redacción

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En el corazón de Holmby Hills, Los Ángeles, se alza una de las residencias privadas más célebres del mundo: Spelling Manor, también conocida simplemente como The Manor. Más que una casa, es un símbolo de poder, espectáculo y patrimonio inmobiliario. Y, sobre todo, es la propiedad que Petra Ecclestone convirtió en uno de los trofeos residenciales más comentados del siglo XXI.

Un origen marcado por la grandeza de Hollywood

Construida a finales de los años 80 por el legendario productor televisivo Aaron Spelling, la mansión fue concebida como una declaración de estatus. Inspirada en los grandes châteaux franceses, la propiedad destaca por su escala monumental: más de 56.000 pies cuadrados y alrededor de 123 estancias, entre ellas cerca de 14 dormitorios y 27 baños.

Desde el primer momento, el objetivo fue claro: crear una residencia sin comparación en Los Ángeles. Por ello, la casa incorporó espacios poco habituales incluso en el segmento ultra premium, como una bolera privada, sala de proyecciones, bodega, salón de juegos y múltiples áreas destinadas al entretenimiento. Así, Spelling Manor no solo se convirtió en una vivienda, sino en una extensión física del exceso dorado de Hollywood.

La llegada de Petra Ecclestone: juventud, herencia y visión

En 2011, la historia de la mansión dio un giro mediático cuando Petra Ecclestone, heredera del imperio de la Fórmula 1, la adquirió por 85 millones de dólares. En aquel momento, la operación fue considerada una de las transacciones residenciales más impactantes de Estados Unidos.

Sin embargo, la compra no fue simplemente una inversión inmobiliaria. Ecclestone representaba una nueva generación de fortunas globales: jóvenes, internacionales y dispuestas a reinterpretar el lujo clásico bajo códigos contemporáneos. De este modo, Spelling Manor pasó de ser el símbolo del poder televisivo de los años noventa a convertirse en el emblema del lujo millennial.

Una reinvención a la altura del siglo XXI

Tras la adquisición, la propiedad experimentó una actualización significativa. Aunque mantuvo su esencia palaciega, se incorporaron elementos más acordes con el estilo de vida moderno de alto nivel.

Entre las transformaciones más comentadas destacaron la incorporación de un salón de belleza privado, áreas de bienestar y espacios de ocio de estética más actual, concebidos casi como clubes exclusivos dentro de la vivienda. Además, la puesta a punto incluyó mejoras técnicas y decorativas destinadas a hacer más funcional una residencia de dimensiones casi institucionales. Porque, en una casa de esta escala, la gestión cotidiana se acerca más a la de un hotel boutique que a la de una vivienda convencional.

Del récord a la consolidación como “trophy asset”

Años después, la mansión volvió a acaparar titulares cuando salió al mercado con un precio cercano a los 200 millones de dólares. Finalmente, en 2019 se cerró la venta por aproximadamente 119,7 millones, cifra que marcó un récord en California en ese momento.

Este episodio confirmó algo esencial: Spelling Manor no es una propiedad convencional. Es lo que en el sector se denomina un “trophy asset”, es decir, un activo inmobiliario cuyo valor trasciende lo material y se asocia al prestigio y al simbolismo. En consecuencia, cada cambio de propietario representa también un movimiento estratégico dentro del reducido círculo de las grandes fortunas globales.

Arquitectura, privacidad y poder

Ubicada en una de las avenidas más exclusivas de Los Ángeles, la propiedad ofrece jardines extensos, máxima privacidad y un diseño pensado para impresionar desde el primer instante.

La fachada clásica contrasta con interiores concebidos para el entretenimiento a gran escala. Sin embargo, también integra espacios íntimos que equilibran el dramatismo arquitectónico con la comodidad residencial. En definitiva, Spelling Manor es el reflejo de un lujo que no busca discreción, sino permanencia histórica.

Más que una mansión, un símbolo generacional

La etapa de Petra Ecclestone al frente de la propiedad consolidó la transición entre dos épocas del lujo estadounidense: la del productor todopoderoso y la de la heredera global con visión contemporánea.

Hoy, Spelling Manor sigue siendo una referencia indiscutible en el mercado inmobiliario internacional. Porque, más allá de sus dimensiones, representa una narrativa de ambición, herencia y reinvención constante. Y precisamente por eso, su nombre continúa ocupando un lugar privilegiado en las conversaciones más exclusivas del real estate de alta gama.