Pauline Karpidas, reconocida como la “Peggy Guggenheim europea”, abre un capítulo final en su extraordinaria trayectoria como coleccionista. Su nombre resuena en el mundo del arte de alto nivel por haber reunido, durante más de cinco décadas, una de las colecciones privadas de surrealismo más importantes de Europa. Este septiembre, su patrimonio artístico —valorado en más de 60 millones de libras— saldrá a subasta en Londres, en lo que Sotheby’s ha calificado como la venta más relevante de este género en la historia europea.
Nacida en Manchester y formada en un entorno modesto, Pauline se trasladó a Atenas en los años sesenta, donde conoció al magnate naviero Constantinos Karpidas. Su vínculo con el arte comenzó de forma íntima, alentada por el legendario galerista Alexander Iolas. Desde entonces, su camino se ha guiado por una intuición infalible, una pasión genuina y un estilo de vida que fusiona lujo, cultura y filantropía.
Una colección con alma: del surrealismo clásico al diseño más exquisito
Obras maestras del surrealismo
En la sala principal de su residencia londinense, obras de René Magritte como La Statue volante conviven con dibujos de Salvador Dalí y lienzos enigmáticos de Leonora Carrington. Cada pieza ha sido seleccionada con un criterio personalísimo, lejos de las tendencias especulativas, y siempre con el deseo de dialogar con el espectador.
La colección incluye:
- René Magritte – La Statue volante (1940–41), estimada entre £9 y £12 millones.
- Leonora Carrington – The Hour of Angelus (1949), una narrativa mística que combina iconografía religiosa y mitología.
- Salvador Dalí – Portrait de Gala Galerina (1941), retrato íntimo de su musa.
- Obras de Max Ernst, Francis Picabia, Yves Tanguy y Giorgio de Chirico, entre otros grandes nombres.
Diseño surrealista y lujo funcional
Más allá de la pintura, Karpidas abrazó el diseño artístico como parte de su visión estética. Encargó piezas únicas a Claude y François-Xavier Lalanne, como el Crocodile Stool, el Butterfly Chandelier o la mesa Aux Canards. Estas creaciones, que combinan utilidad y arte, aportan una dimensión sensorial al espacio y reflejan un lujo que se vive, no solo se contempla.

El impacto de una subasta histórica
La venta programada por Sotheby’s no es únicamente un evento comercial. Representa la oportunidad de que museos y coleccionistas privados adquieran piezas que rara vez salen al mercado. Para la comunidad artística, significa preservar y redistribuir un legado que ha inspirado durante décadas.
Oliver Barker, presidente de Sotheby’s Europa, ha descrito la colección como “un viaje sensorial y emocional que va más allá de cualquier catálogo de arte conocido”. Las estimaciones no solo apuntan a cifras millonarias, sino a un impacto cultural que marcará la historia del mercado.
Lujo, arte y legado
Pauline Karpidas ha sabido conjugar el refinamiento del lujo con la profundidad del arte. Su colección no es un simple inventario de obras valiosas; es un testimonio de vida, un espejo de audacia, convicción y curiosidad insaciable. La subasta de septiembre no será un adiós, sino la continuidad de una historia que se reescribirá cada vez que una de sus piezas cambie de manos y siga inspirando.
Karpidas encarna el equilibrio perfecto entre el placer estético y la trascendencia cultural. Su legado nos recuerda que coleccionar arte es, sobre todo, una forma de vivir.