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Vivir entre árboles: Una casa en el Bosco Verticale redefine en Milán

Por Redacción

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En el corazón del distrito de Porta Nuova, donde la arquitectura contemporánea ha transformado el perfil urbano de la ciudad, se alzan dos torres residenciales que han cambiado la forma de entender la vivienda en altura. El Bosco Verticale —proyectado por el arquitecto Stefano Boeri e inaugurado en 2014— no es solo un icono visual, sino un manifiesto construido: integrar naturaleza y ciudad en un mismo plano habitable. Dentro de una de sus torres, una vivienda particular resume esa filosofía en cada detalle.

Un bosque suspendido sobre la ciudad

En primer lugar, lo que distingue a esta casa no es únicamente su ubicación privilegiada, sino el entorno inmediato que la rodea. Desde el salón, las vistas no se abren directamente al asfalto ni al tráfico milanés, sino a copas de árboles que crecen a decenas de metros del suelo.

Las dos torres —de aproximadamente 80 y 112 metros de altura— albergan centenares de árboles y miles de arbustos y plantas distribuidos estratégicamente en amplias terrazas. Esta vegetación no cumple una función ornamental superficial; por el contrario, forma parte estructural del concepto arquitectónico, creando un microclima que filtra el polvo, atenúa el ruido y regula la temperatura interior.

Así, cada apartamento se convierte en una extensión del paisaje vertical que envuelve el edificio.

El interior: elegancia contemporánea en diálogo con la naturaleza

Sin embargo, el verdadero protagonismo se revela al cruzar la puerta de la vivienda. El interior apuesta por líneas limpias, materiales nobles y una paleta cromática neutra que permite que el verde exterior sea el centro de la experiencia visual.

Grandes ventanales conectan el salón con la terraza ajardinada, generando una continuidad espacial que diluye los límites entre dentro y fuera. Durante el día, la luz natural se filtra entre hojas y ramas, proyectando sombras cambiantes sobre suelos de madera y superficies de piedra clara.

Además, la distribución prioriza la amplitud y la fluidez, con estancias abiertas que potencian la sensación de bienestar. Dormitorios y espacios privados mantienen esa misma relación con la vegetación, ofreciendo vistas que cambian con cada estación.

Sostenibilidad como forma de vida

Por otra parte, vivir en el Bosco Verticale implica adoptar una nueva concepción del lujo. Aquí, el valor no reside solo en los metros cuadrados o en la exclusividad de la dirección, sino en la experiencia ambiental que proporciona el edificio.

La presencia de árboles en altura contribuye a mejorar la calidad del aire y favorece la biodiversidad urbana, atrayendo aves e insectos que encuentran refugio en las terrazas. De este modo, el complejo actúa como un ecosistema vertical integrado en el tejido metropolitano.

Asimismo, el diseño promueve la eficiencia energética y la protección solar natural, reduciendo la necesidad de climatización artificial.

Un símbolo del nuevo Milán

Mientras tanto, el barrio de Porta Nuova continúa consolidándose como uno de los enclaves más innovadores de Europa. En este contexto, el Bosco Verticale se ha convertido en una referencia internacional de arquitectura sostenible y regeneración urbana.

La vivienda en cuestión no es solo un hogar; representa una manera distinta de habitar la ciudad contemporánea. Desde su terraza, el horizonte milanés se observa entre hojas que se tornan verdes intensos en primavera, densas en verano, ocres en otoño y desnudas en invierno.

En definitiva, esta casa demuestra que la verticalidad no tiene por qué estar reñida con la naturaleza. Al contrario, puede ser el escenario perfecto para que la arquitectura y el paisaje convivan en equilibrio, redefiniendo el concepto de vida urbana en el siglo XXI.